Lo mejor del partido del sábado es que ya ha pasado. Poco más positivo se puede sacar, no sólo para nosotros, sino en cuanto a baloncesto en general. Porque cualquier parecido con un partido medianamente normal es pura coincidencia. La culpa: primero de los árbitros, por ese "dejar jugar", que no es otra cosa que dejar dar leña, segundo del Segorbe, por aprovecharse de ese criterio arbitral para repartir y no dejar jugar a nada a su rival, y tercero por nuestros fallos en los tiros libres. Se repitió exactamente el mismo guión que el año pasado: batalla campal sobre la pista, esta vez aderezada también con duelo de bombos en las gradas (menudo jaleo; deberían de ser prohibidos en todos los campos) , fallos en los libres y nosotros, que pese a todo, aún podemos ganar. Sí, increíble que, metiendo la miserable cifra de 45 puntos a falta de minuto y medio, aún estuviéramos dos puntos arriba (43-45). Más increíble aún teniendo en cuenta que en el tercer cuarto sólo logramos meter seis puntos, después de haber fallado 10 tiros libres de 12 intentados. Pero es que el Segorbe sólo metió en 18 minutos, hasta ese 43-45 desde el 35-26 de salida del tercer periodo, ocho pírricos puntos. En los instantes finales nosotros jugamos mal nuestras últimas posesiones, agobiados por la defensa local, mientras que el Segorbe, tras empatar, estuvo acertado en los últimos tiros libres. Nosotros habíamos firmado hasta entonces un patético 15 de 37.
Los árbitros no es que fueran en nuestra contra, no. Dejan dar estopa a todos, pero eso favorece siempre al equipo que más "duro" defiende. Nosotros intentamos cambiar el chip para sumarnos a ese juego bronco, pero es muy difícil que te adaptes tan rápido. Por eso el equipo más habituado es el que más ventaja obtiene de esa inhibición arbitral. Ellos creen, los árbitros, erróneamente, que así es mejor para que haya un juego más fluido al haber menos interrupcines, pero lo que se consigue en realidad es ver un espectáculo lamentable, bronco, poco ataque y marcadores ridículos que apenas llegan a los 50 puntos. Y, claro, desesperar a los jugadores que sufren multitud de personales. Salvador, casi sin duda el mejor jugador de la categoría, pasa desapercibido en estos partidos porque apenas puede moverse sin recibir por todos lados. A Miguel Ángel cada vez que tiraba a canasta, falta contundente y a fallar en los libres. En fin. Ya nos lo temíamos y rezábamos por que nos tocaran árbitros como los de los últimos partidos en casa, que sí pitan más. De ahí que se vieran buenos partidos, con puntos por ambos bandos, como contra el Berenguer, el líder hasta entonces (92-86). Curiosamente en tres de los cuatro partidos seguidos en casa que jugamos no hace mucho metimos 52 puntos en la media parte, uno más que el Segorbe el sábado en todo el partido y justo el doble que metimos nosotros en los dos primeros cuartos.
Lo peor de perder este tipo de partidos es que además te vas con la sensación de no haber jugado; en otros puedes perder, como con Escolapias o Berenguer allí el año pasado, pero sabes que te lo has pasado bien porque has perdido con un buen equipo y has jugado a baloncesto.
Estuvimos este sábado en Segorbe: Juan Carlos: 5 puntos, Bernardo: 5, Paco: 4, Luchy, Salvador: 16, Javi Salvia: 5, Luis Lozano: 6, Miguel Ángel: 3, David y Agustín.
El domingo que viene jugamos en el salón a las 19:00 horas, contra el DPE Burriana.
Los árbitros no es que fueran en nuestra contra, no. Dejan dar estopa a todos, pero eso favorece siempre al equipo que más "duro" defiende. Nosotros intentamos cambiar el chip para sumarnos a ese juego bronco, pero es muy difícil que te adaptes tan rápido. Por eso el equipo más habituado es el que más ventaja obtiene de esa inhibición arbitral. Ellos creen, los árbitros, erróneamente, que así es mejor para que haya un juego más fluido al haber menos interrupcines, pero lo que se consigue en realidad es ver un espectáculo lamentable, bronco, poco ataque y marcadores ridículos que apenas llegan a los 50 puntos. Y, claro, desesperar a los jugadores que sufren multitud de personales. Salvador, casi sin duda el mejor jugador de la categoría, pasa desapercibido en estos partidos porque apenas puede moverse sin recibir por todos lados. A Miguel Ángel cada vez que tiraba a canasta, falta contundente y a fallar en los libres. En fin. Ya nos lo temíamos y rezábamos por que nos tocaran árbitros como los de los últimos partidos en casa, que sí pitan más. De ahí que se vieran buenos partidos, con puntos por ambos bandos, como contra el Berenguer, el líder hasta entonces (92-86). Curiosamente en tres de los cuatro partidos seguidos en casa que jugamos no hace mucho metimos 52 puntos en la media parte, uno más que el Segorbe el sábado en todo el partido y justo el doble que metimos nosotros en los dos primeros cuartos.
Lo peor de perder este tipo de partidos es que además te vas con la sensación de no haber jugado; en otros puedes perder, como con Escolapias o Berenguer allí el año pasado, pero sabes que te lo has pasado bien porque has perdido con un buen equipo y has jugado a baloncesto.
Estuvimos este sábado en Segorbe: Juan Carlos: 5 puntos, Bernardo: 5, Paco: 4, Luchy, Salvador: 16, Javi Salvia: 5, Luis Lozano: 6, Miguel Ángel: 3, David y Agustín.
El domingo que viene jugamos en el salón a las 19:00 horas, contra el DPE Burriana.
